2 de noviembre de 2017

Reseña: Invierno en París de Imogen Robertson


Título: Invierno en París
Título original: The Paris Winter
Autora: Imogen Robertson
Editorial: Alianza
Páginas: 480
Año de publicación: 2014
Encuadernación: Rústica
ISBN: 978-84-206-9068-1
PVP: 18,00 


París, en el duro invierno de 1910. Maud Heighton sueña con ser pintora. Estudia en la selecta Academia Lafond, pero mientras que los que la rodean disfrutan de los placeres de la Belle Époque, Maud ve cómo su situación económica se deteriora, el patrimonio heredado no le llega para pagar las clases y poder sobrevivir. Consigue un trabajo bien remunerado: acompañar e iniciar en la pintura a Sylvie Morel una inglesa de situación acomodada que vive con su hermano Christian. Aunque descubre algunos de sus secretos inconfesables, la vida parece que empieza a sonreírle a Maud: mientras se va adentrando en el selecto y deslumbrante mundo de los Morel, el dinero que le pagan le permite vivir y seguir con sus clases de pintura. Todo se va a desmoronar cuando los Morel son acusados de impostores y ladrones, y la propia Maud es imputada en el robo de unas joyas. Sólo podrá escapar recurriendo a todas las artimañas que se le ocurren entre gentes para los que la vida no vale nada. "Invierno en París" es una novela histórica, de aventuras, de intriga, negra..., rocambolesca. Una novela de mentiras y traiciones, enigmática y elegantemente evocadora, que recrea de manera sin igual aquel París de fin de época, con sus luces y sombras, en el que el arte y la bohemia convivían entre la decadente aristocracia de media Europa y ambiciosos sin escrúpulos, maestros de la apariencia, que no dudaban en recurrir a las mayores vilezas para mantener su estatus.



Maud Heighton siempre ha querido ser pintora. Ahora estudia en la Academia Lafond, considerada la mejor de París y la única escuela destinada a mujeres. Sin embargo, la escuela de pintura está destinada a mujeres con un alto poder adquisitivo, algo de lo que Maud carece. Maud no llega a hacer las tres comidas fundamentales del día y, en algunas ocasiones, suele quedarse sin alimentarse varios días para seguir perteneciendo a esta escuela. Un milagro parece llegar cuando Maud recibe la oferta de instruir a Sylvie Morel en la pintura. Tras un tiempo en lo que todo parece ser perfecto, Maud es acusada de robar unas joyas. Ahora, Maud debe descubrir quién está detrás de todo esto, convirtiéndose en una pequeña venganza.

Nunca he leído nada de Imogen Robertson ni sabía a qué atenerme. Sin embargo, la sinopsis de Invierno en París me fascinó. Me alegro muchísimo de haber visto esta novela en la librería.

Maud Heighton, nuestra protagonista, no se da por vencida. No importa si no come, siempre y cuando se cumpla su sueño de ser pintora. No importa si muere, siempre y cuando todos paguen por lo que han hecho. Invierno en París es una novela que casi carece de personajes masculinos, sobresaliendo únicamente Christian Morel y en un segundo plano. Los hermanos Morel, Christian y Sylvie, son dos personajes idénticos. Egocéntricos y egoístas. Sin embargo, sí que sobresalen dos féminas: Tanya, una mujer decidida y que evoluciona a lo largo de la histora; e Yvette, una modelo que no se deja dominar.

Invierno en París hace una descripción de la ciudad durante la inundación de 1910 y la pobreza de la época. Acción e intriga rodean la historia todo el tiempo. Dividida en dos partes, presentación y nudo, la novela engancha de tal manera que es difícil soltar las páginas. Cada personaje está perfectamente trazado y, además, son diferentes al resto. Es un ritmo lento y pausado pero que al mismo tiempo se lee de forma bastante ágil. Sin embargo, en los últimos momentos de la novela, el ritmo se vuelve bastante rápido. Las descripciones de la ciudad hacen que parezca que el lector se encuentra en ese lugar de París. Además, al final de cada capítulo hay descripciones de cuadros. Sin embargo, estos cuadros no existen en la realidad, algo que me ha entristecido bastante.


—Estoy algo preocupada por ti, Maud. Estás demasiado delgada y muy pálida, sobre todo ahora, de cara al invierno que se avecina aquí en París. Me temo que te estás gastando en pinturas el dinero que tendrías que invertir en comida.
Maud notó que se ruborizaba y se irguió todo lo que pudo. Tanya hablaba muy deprisa, mirando al frente.


4/5 
 ¿Alguien la ha leído? ¿Y algo más de Imogen Robertson?
¡Qué paséis un buen día!

Booktrailer

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